El Colegio de Odontólogos IX Distrito encendió la alarma en Mar del Plata por el avance del intrusismo odontológico: personas sin título ni matrícula, en particular técnicos o mecánicos dentales, que realizan tratamientos directamente en la boca de los pacientes. La advertencia se hizo en una conferencia de prensa encabezada por la presidenta de la institución, Dra. Marta Fallemann (MP 41662), junto al tesorero de la institución Carlos Martins (MP 91070) y el representante legal, Fabián Portillo.
“Las consecuencias pueden ser desde leves hasta gravísimas. Las gravísimas pueden resultar hasta en un cáncer. Y cuando hablo de cáncer lo digo con la palabra entera: cáncer”, afirmó Fallemann. Explicó que lesiones que muchos pacientes creen simples lastimaduras pueden deberse a prótesis mal adaptadas, fabricadas con materiales mal curados y en ámbitos que no son estériles ni están habilitados.
Para el Colegio, no hay matices: “Cuando hablamos de intrusismo hablamos de un delito”, remarcó la presidenta. Martins recordó que la Ley 6137 establece que el técnico dental no está habilitado para trabajar sobre pacientes, sino como auxiliar del odontólogo y bajo sus órdenes por escrito. “La salud pública no tiene que estar en juego por alguien que comete un delito”, sostuvo Fallemann, en un contexto en el que, según dijo, “no hay camas” y “en el hospital no hay lugar”.
Otro de los puntos centrales fue la falta de respuestas judiciales. “Lamentablemente, hasta el momento no han prosperado las denuncias que presentamos ante Fiscalía y ante fiscalización sanitaria”, lamentó Martins. Portillo fue en la misma línea y apuntó al Ministerio de Salud bonaerense: “Las denuncias quedan ahí, no se ejerce el control que debería ejercer”. El Colegio, aclararon, no puede realizar allanamientos ni ingresar a domicilios, por lo que depende de la Justicia, que, según Fallemann, “muchas veces nos queda corta”.
También desmintieron que se trate de un ahorro. “El mecánico dental cobra menos que el odontólogo. A veces parecería, pero no es así”, sostuvo Portillo, y agregó que muchos pacientes ni siquiera saben que esa tarea no le corresponde al técnico. A eso se suma el miedo: según contó Fallemann, hay pacientes que fueron amenazados cuando volvieron a reclamar por una prótesis que dolía o no calzaba, y hasta odontólogos que no se animan a denunciar.
Ante cualquier duda, el Colegio pide a la comunidad que lo consulte para verificar si quien la atiende es un profesional matriculado. Si se detecta una práctica ilegal, recomiendan reunir pruebas (fotografías, direcciones, mensajes y chats) para respaldar una denuncia penal.




