Este jueves, desde el Obispado de Mar del Plata emitió un duro comunicado que puso el foco en la crisis pesquera que mantiene paralizada la actividad pesquera en el puerto de la ciudad, por lo que se solicitó intervención urgente tato del Municipio, como de Provincia y Nación. «Se requiere con urgencia la intervención de todos los responsables», aclararon.
El comunicado: ante la crisis laboral y productiva en el Puerto de Mar del Plata
Frente a los hechos de público conocimiento que afectan de manera profunda a nuestro querido puerto local, el Obispado de Mar del Plata desea expresar su cercanía y solidaridad con los numerosos trabajadores, familias y actores sociales vinculados a la actividad portuaria, actualmente paralizada por un conflicto que requiere con urgencia la intervención de todos los responsables.
Como Iglesia, nos sentimos llamados a acompañar el dolor, la incertidumbre y la angustia que esta situación provoca, especialmente en quienes se ven privados de su trabajo, sustento fundamental para una vida digna. Recordamos las palabras del papa Francisco: El trabajo es una dimensión esencial de la existencia del hombre sobre la tierra, una prolongación de la obra de la creación. Quitar el trabajo es quitar la dignidad (Laudato si, 128).
Sabemos que las causas de esta crisis son complejas, pero creemos firmemente que, como sociedad, debemos fomentar una cultura del encuentro y del diálogo sincero. Por eso, hacemos un llamado urgente a las autoridades competentes —nacionales, provinciales y municipales—, así como a los sectores empresariales y sindicales, a buscar caminos de diálogo y soluciones concretas que permitan reactivar la actividad portuaria y preservar las fuentes de trabajo. Felices los que
trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios (Mt 5,9).
La paz social no se construye desde el enfrentamiento ni desde el abandono, sino desde la escucha, la justicia y el respeto por la dignidad de cada persona. Desde nuestra misión pastoral, ofrecemos nuestra oración y nuestra disponibilidad para acompañar todo esfuerzo honesto de diálogo, recordando lo que nos enseñó San Juan Pablo II: El trabajo es para el hombre, y no el hombre para el trabajo (Laborem Exercens, 6).
Pedimos a Dios, por intercesión de San José Obrero, que conceda sabiduría a quienes deben tomar decisiones, fortaleza a los trabajadores y paz a toda la comunidad. Que este tiempo de prueba sea ocasión para renovar nuestro compromiso con el bien común y con una Mar del Plata más justa, fraterna y solidaria.
Mar del Plata, 10 de junio de 2025
Obispado de Mar del Plata
