Mar del Plata dio este jueves un paso para recuperar la atención dentro de las aulas. El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad la ordenanza que regula el uso de celulares en las escuelas secundarias municipales, a partir de un proyecto presentado por la presidenta del bloque de Unión por la Patria, Mariana Cuesta.
La norma establece que los teléfonos celulares deberán permanecer guardados durante la jornada escolar y solo podrán utilizarse cuando un docente lo requiera con fines pedagógicos. Además, dispone jornadas de formación sobre bienestar digital para estudiantes, docentes y familias, y crea un sistema de evaluación para medir el impacto de la medida sobre los aprendizajes, la convivencia escolar y el bienestar digital.
“Durante muchos años creímos que incorporar más tecnología era, por sí solo, una mejora para la educación. Hoy la evidencia muestra que no alcanza con tener más pantallas: la tecnología mejora los aprendizajes cuando tiene un propósito pedagógico claro”, sostuvo Cuesta.
En Argentina, al menos once jurisdicciones ya avanzaron con normas para regular el uso de celulares en las escuelas. El proyecto aprobado en General Pueyrredon se apoya en estudios de organismos nacionales e internacionales que advierten sobre el impacto de las distracciones digitales en el aula. Según un informe de Argentinos por la Educación elaborado sobre datos de las pruebas PISA, el 54% de los estudiantes argentinos reconoce distraerse con su propio celular durante las clases y el 46% afirma distraerse por el uso que hacen sus compañeros. Además, un relevamiento difundido recientemente mostró que el 59% de los chicos de tercer grado de primaria ya tiene celular propio.
“Para aprender primero hay que poder prestar atención. Hoy la escuela compite todo el tiempo con notificaciones, redes sociales y aplicaciones diseñadas para captar nuestra atención. Por eso creemos que era necesario establecer reglas claras para el uso de los celulares durante las clases”, afirmó la concejala.
La ordenanza no prohíbe el uso de la tecnología. Establece que los dispositivos podrán utilizarse cuando un docente lo disponga con fines pedagógicos y promueve instancias de reflexión sobre ciudadanía y bienestar digital con toda la comunidad educativa.
“Esto no es una discusión sobre celulares. Es una discusión sobre cómo ayudamos a que los chicos aprendan más y mejor. Cuando un docente necesita usar tecnología para enseñar, la ordenanza lo permite. Lo que buscamos es que el celular deje de competir con la clase y vuelva a ser una herramienta para aprender”, señaló Cuesta.
La iniciativa también encomienda a la Secretaría de Educación municipal la realización de relevamientos periódicos entre estudiantes, docentes, directivos y familias para evaluar el impacto de la medida y realizar los ajustes que sean necesarios.
“También quisimos que la ordenanza no termine el día de su aprobación. Por eso incorporamos un sistema de evaluación que nos permita medir los resultados, escuchar a docentes, estudiantes y familias, y hacer los cambios que sean necesarios. Las mejores políticas públicas son las que se animan a evaluarse”, concluyó Cuesta.

