En el marco del efecto del a motosierra que viene implementando el Gobierno nacional con despidos de trabajadores del Estado, el recorte llegó a los espacios de la memoria que se en encuentran en el Faro de la Memoria, con más desvinculaciones y recortes de presupuesto. «Sin trabajadores no hay políticas públicas, ni derechos. Sin memoria no hay futuro. La memoria no se toca», afirmaron los afectados.
Al respecto, desde las organizaciones que trabajan vinculadas a los Derechos Humanos, como así también trabajadores de ATE, emitieron un duro comunicado para contar a la población lo que está ocurriendo.
El comunicado
El Gobierno de Javier Milei desmantela la Secretaría de Derechos Humanos de Nación, desmantela El Espacio Faro de la Memoria en Mar del Plata.
Al inicio de esta gestión el Organismo nacional contaba con un poco más de 1.000 trabajadores. Desde diciembre del 2023 fueron despedidos compañeros y compañeras reduciendo la planta a más de la mitad, y siguen.
El Faro de la Memoria contaba con un equipo de trabajo compuesto por cinco trabajadores. El Espacio se abrió en el año 2014, luego de muchos años de lucha y para su funcionamiento hubo un contrato, sí, uno, no, cientos de contratos por la ventana como suelen decir.
En el año 2015, por pases internos, se logró conformar un equipo idóneo y comprometido con la tarea. Primero, se sumaron dos compañeros con experiencia de por lo menos 10 años de antigüedad -en ese entonces- y profesionalismo, que habían trabajado en Mansión Seré, el Instituto para la Memoria, y el Espacio de Memoria ex CCD «Olimpo». Unos meses después llegaron dos compañeras más, una trabajaba en el Casino de Oficiales y la otra, hacia 10 años que trabajaba en la Secretaría y estaba trabajando en el Registro Unificado de Víctimas. Por último, se logró incorporar por cupo laboral trans a otro compañero.
En los Espacios de Memoria se hacen visitas pedagógicas, investigación y archivo, gestión cultural y promoción de derechos. Se trabaja el pasado reciente desde las vulneraciones y urgencias del presente. Se busca interpelar, debatir, reparar, abrazar, construir siempre desde lo colectivo.
En estos lugares todos hacen un poco de todo -incluye limpiar y mantener- ya que no se cuenta con personal de maestranza ni mantenimiento. Tampoco hay presupuesto así que todos estos años el Espacio fue prácticamente sostenido por lxs trabajadores, los Organismos de Derechos Humanos de la ciudad, El Colectivo Faro de la Memoria, las Organizaciones sociales, los sindicatos, la Escuela de Artes Visuales Malharro y la Universidad, entre otros.
Hoy el espacio queda por el momento con dos trabajadores. Hoy nos faltan compañeras imprescindibles para llevar adelante el Espacio de Memoria.
Sin trabajadores no hay políticas públicas, ni derechos. Sin memoria no hay futuro. La memoria no se toca.
